-La teoría Némesis:
La teoría Némesis hace referencia al Sol, y a un supuesto compañero invisible del mismo.
El 50% de las estrellas de nuestra galaxia son binarias, y si, la nuestra lo fuera también, tendría una compañera fuera del alcance de nuestra vista, ya que sería una enana marrón o un agujero negro. La existencia de esta compañera acarrearía consecuencias catastróficas, y este hecho, añadido a la supuesta periodicidad de nuestro sistema binario (se estima unos 25 a 64 MDA) explicaría la periodicidad de los bombardeos de asteroides al planeta, que produciría el cuerpo extraño al atravesar la nube de Oort.
-Venus, el raro:
De Venus se dice que es hermano de la Tierra, pues ambos planetas son muy similares, tanto en tamaño, como en composición y masa. Sin embargo, este hermano nuestro es un poco diferente, tanto de La Tierra como del resto de planteas del Sistema Solar.
Para empezar, como la mayoría sabe, las órbitas de los planetas son elípticas, sin embargo, la órbita de Venus es casi una circunferencia, es la menos excéntrica de todas.
Otro dato curioso es que, junto con Urano, rota al revés que el resto.
-Saturno, ciclópeo flotador:Todos conocemos la familiar forma del planeta con anillos, el sexto, Saturno. Cuyos anillos no son más que concentraciones de material y partículas de tamaño muy inferior al de sus lunas.
Saturno es también un gigante gaseoso y, al igual que Júpiter, posee fuertes vientos en el interior de su atmósfera. Y al igual que Júpiter, Saturno también tiene sus grandes tormentas, pero, la que detectó la Voyager 1, y, posteriormente confirmó la Cassini, era de forma hexagonal.
Además, la composición de la atmósfera de Saturno le confiere una densidad inferior a la del agua, así que, si pudiéramos tirar a Saturno al mar, flotaría.
-Júpiter, el sol que falló:
El planeta Júpiter, gigante gaseoso, el más grande de todo el sistema solar. Pudo haber sido el segundo sol, si hubiera sido unas 50 veces más masivo, su temperatura interior habría sido suficiente para que tuvieran lugar reacciones nucleares en su interior, puesto que está compuesto de hidrógeno y de helio, igual que una estrella normal.
De haberse dado tal caso, júpiter habría sido una enana marrón, emitiendo mayoritariamente en infrarrojo.











